Trabajo con personas que necesitan su voz en un nivel de alto rendimiento.
Artistas, cantantes y profesionales de la voz —con trayectoria o en proceso de profesionalización— que requieren control, fiabilidad y criterio técnico en su uso vocal.
La voz no es un don ni algo abstracto.
Se emite desde un sistema acústico complejo que no se ve, pero que responde a leyes físicas y fisiológicas concretas. Cuando este sistema no se comprende ni se entrena con criterio, aparecen el descontrol, las dudas, el malestar vocal y, en muchos casos, la lesión.
Mi trabajo parte del conocimiento funcional de la voz humana: la coordinación de las cuerdas vocales, la regulación del aire, el control del apoyo, el manejo de las estructuras orgánicas y los resonadores. Este es el plano físico y funcional sobre el que se construye una voz fiable.
Pero el rendimiento vocal no depende solo de la emisión.
En la comunicación oral y artística intervienen variables relacionadas con la coherencia entre lo que se dice, cómo se dice y el matiz emocional que se imprime al mensaje. Esa integración es clave para una comunicación eficaz y una voz sostenible en contextos de exigencia.
Por eso no trabajo con clases sueltas.
Trabajo por proyectos vocales personalizados, definidos a partir de un diagnóstico vocal y comunicativo. Tras esa valoración, propongo un proceso de trabajo adaptado a la necesidad real de cada persona.
Este enfoque está orientado a:
• artistas consagrados y profesionales de la voz
• cantantes en proceso de profesionalización
• personas que utilizan su voz de forma intensiva en contextos de alto rendimiento
• casos de desequilibrio o patología vocal que requieren seguimiento técnico
Trabajo con agenda limitada y priorizo procesos estables, comprometidos y sostenibles en el tiempo.
No todos los diagnósticos derivan en un acompañamiento continuado.



